Reencuentro , Capítulo 8
Él me miró sonriendo y me saludó, detrás de él venía Kevin con una amplia sonrisa, pero no lograba dejar de ver a Joe.
— ¿ya están listos? — preguntó Joe mientras veía fijamente a George.
—Así es— soltó Steve. —él es George, el mejor amigo de Daff— y lo señaló.
Estaba tan idiotizada con Joseph, que se me olvidó presentarle a Gigi, ese es su apodo que lo comenzamos a utilizar con Tina.
Ellos se saludaron con un apretón de manos y luego de que Sam saliera del baño, nos dirigimos a la camioneta de mi padre, aunque los hermanos Jonas irían en el coche de Kevin.
—Será un Routh contra Jonas, George es nuestro, y suplanta a Daff— advirtió Sam antes de entrar.
— ¿QUE? — exclamé exaltada. —yo voy a jugar, además somos 6 en total, podemos jugar 3 vs. 3.
—No, somos 7, Nick nos está esperando allí—
—pero, yo quiero jugar—
—Esta mañana te desmayaste, no sería bueno que juegues— me aconsejó mi mejor amigo mientras bajábamos del auto.
—Entonces, ¿Qué estoy haciendo aquí?—
—apoyarme, darme suerte— respondió mi hermano mayor sonriendo.
—TE ODIO, los odio— y los miré fastidiosa.
—¡Ey! ¿Por qué esa cara Daphne?— preguntó Kevin mientras esperábamos a que Joe salga del auto.
—quiero jugar, pero no me dejan— volví a mirar a George y a mis hermanos.
—es lógico que no te dejen, te desmayaste esta mañana, deberías hacer reposo— agregó Joe.
Era tierno lo que decía, es decir, se nota que es una muy buena persona, se preocupó por mi. Aunque ahora está en contra de lo que digo, pero se que es por mi propio bien.
Entramos al bowling, con decir que era ENORME no me basta, tenía un sector de comidas en la planta baja, y en el 1er. Piso los bolos. El suelo ardía con mi enojo al no poder jugar.
Luego de discutir si comeríamos ahora o después, decidimos hacerlo ahora, seguimos los pasos de Joe y Kevin, quienes se dirigían a una mesa donde se encontraba una pareja adolescente, por así decirlo. Él tenía el cabello castaño, muy ondulado y corto a la vez, y estaba bien vestido, era lo poco que pude ver ya que me daba la espalda. Su acompañante me resultaba conocida, era una típica chica “sin carne” rubia de ojos celestes, de esas modelitos que sólo conocen una tarjeta de crédito.
Luego de tanto pensar, me cayó la ficha, Sam había mencionado que Nick nos estaría esperando, rulos y castaño, características de Nick, pero mas que nada el hecho de que salga con esa chica me ayudó a reconocerlo más.
Estaba nerviosa, MUY nerviosa, hace años que no lo veía, era mi amor de la infancia, era obvio que quería dar una buena impresión después de tanto tiempo sin verlo.
—¿Qué hay de nuevo, hermano?— preguntó Joe sonriendo mientras saludaba caballerosamente a su acompañante, era tan respetuoso, tan… Varonil. ¡Por Dios! Las cosas que me hace pensar el amor.
—¿Cómo andan chicos?¿listos para perder?— era obvio que no notó mi presencia, ¿a favor o en contra?, no lo sé, en este momento lo que menos quiero hacer es analizar la situación.
—y chica— agregó Joe, siempre tan atento.
—con que nueva novia ¿eh?— y arqueó una ceja. —es muy linda, ¿Cuánto le pagaste para que salga contigo?—
Todos rieron ante su comentario menos Joe y yo que lo mirábamos desentendidos.
—soy Nick— terminó diciendo mientras me saludaba con un beso en la mejilla. Por fin, volví a ver sus almendrados ojos, esos que yo decía que eran de ángel y ahora los veo en su hermano.
—Nick, ella es Daphne— exclamó Sam riendo ante la confusión de su amigo.
—pero que rayos… ¿Daffy?— me miró sorprendido. Recuerdo que detestaba que me llamara Daffy, además cuando lo hacía era en un tono burlón, aunque esta fue la excepción.
Yo asentí frente a la duda de Nick, y este me abrazó fuertemente. Ese abrazo me recordaba a las tardes que pasábamos junto a Sam en el parque…
—estas muy… diferente— aún no salía de su estado de shock.
—lo mismo digo, aunque hay cosas que no has cambiado en lo absoluto, y miré a la chica que lo acompañaba, no le agradaba en lo absoluto mi conversación con él.
—ella es Michelle, ¿la recuerdas?— preguntó mientras la señalaba.
—OH si, que bueno verte— esas tres últimas palabras fueron las más falsas que pude decir en toda mi vida.
Era mi enemiga de la primaria, no la soportaba, su voz, su forma de ser, nada era bueno en ella. Siempre me hacía la vida imposible y lo peor fue cuando descubrió que me gustaba Nicholas e intentó salir con él un par de veces, pero afortunadamente jamás funcionó hasta ahora.
Por suerte, la “modelito” ya se había despedido de nosotros y se marchó, no soportaba ni un segundo más presumiendo su buena vida de ahora, que por cierto, siempre lo fue, pero ahora su fortuna se triplicó.
—Nick, caíste muy bajo saliendo con “Barbie”— murmuré mientras hacíamos nuestro pedido.
—no es mi novia, es más, trato de convencerla de que me planee una cita con su hermana, pero creo que ya no será necesario—
—¿Por qué lo dices?— preguntó Joe.
—porque… mmm… no es lo que busco— y miró costado.
—podrías presentarme a Michelle— agregó George.
—ni lo pienses— dije con odio, apretando mis dientes.
Luego de que trajeran la comida, comenzamos a hablar de tonterías y de cosas sin sentido, esta noche fue lo más divertido que me pudo pasar desde mi llegada a Portland, ya es el tercer día y debería saber que haría allí, sin embargo no lo sé.
En fin, después de la magnífica cena, nos dirigimos hacia el primer piso donde se encontraban los bolos, mi gran tentación era tirarme de pecho por el suelo y hacer un “Strike”. Mientras ellos se colocaban sus zapatos me dirigí hacia la sección donde jugaríamos, realmente deseaba jugar.
Finalmente comenzó el juego, Jonas vs Routh, aunque en este caso yo no jugaría y George lo haría por mi.
comment?
/ top