Capítulo 3#
Yo miré al mismo punto que mi hermano, y así era, aquél chico que tanto me llamaba la atención, comenzaba a acercarse a nosotros. Rápidamente, miré a Eddie e intenté sacar un tema de conversación.
Hablábamos animadamente, el chico sólo buscaba su pelota de fútbol, me pareció algo inmaduro para la edad que aparentaba tener, aunque todos los hombres, tengan edad que tengan, sienten una gran debilidad por el fútbol.
Repentinamente, el chico se acercó a donde nos encontrábamos nosotros, más que nada, donde mi hermano se encontraba.
Me eran familiares sus ojos color miel con una mezcla de verde, su amplia sonrisa que intentaba ser agradable, que realmente lo era, y su cabello algo alborotado pero corto. Seguramente lo conocía de algún sitio de esta ciudad, después de todo, nací aquí.
Su encantadora sonrisa se disolvió al intentar modular con sus labios una frase.
—oye, ¿quieres jugar? Tengo un hermano como tú y seguramente le agradará jugar contigo. Sus hermosos ojos me tenían hipnotizada, y su sonrisa convincente hizo que mi hermano se levantara del suelo.
— ¿puedo ir Daff?
—por supuesto, pero déjame tu abrigo— el pequeño se quitó su saco y lo colocó sobre mis brazos, se dirigió corriendo donde el otro pequeño se encontraba.
— ¿eres la hermana? — preguntó sonriendo.
—así es, soy Daphne. Y extendí mi mano.
—Soy Joe— tomó mi mano con firmeza.
—mucho gusto. Sonreí intentando de ser algo agradable.
—el gusto es mío, Daphne.
El chico miró a los niños que ya estaban jugando el partido y se sentó junto a mí.
—y dime, ¿de donde vienes?
—de Massachussets, pero nací aquí, aguarda ¿Cómo sabías que no soy de aquí?
—Nos conocemos todos en esta ciudad, te reconocería de algún sitio, no podría olvidarme de esos ojos con facilidad.
No creía lo que escuchaba, estaba halagándome, en realidad, a mis ojos, pero bueno, jamás me habían dicho eso.
Me había puesto algo incómoda su comentario, no era que no me gustara, sino que no sabía como responderle.
—gracias. Musité sonriendo y él devolvió mi mirada.
—entonces dime, ¿Qué te trajo a Portland? —
—mi padre, seguramente lo conozcas, Hugh Routh.
—como no conocerlo, es amigo de mi padre, pasó la navidad junto a nosotros, quédate tranquila, ha mencionado a su hija un par de veces durante la cena, ¿hace mucho que no lo veías?
—tres años, no fueron tan duros, él nunca estuvo presente.
Y generé un gran silencio, por supuesto, el chico creía que mi padre era de esas personas ejemplares, ya que es un comisario, pero es todo lo contrario.
—creo que deberías comenzar a aprovechar de lo que es tener un padre, hay gente que no tiene padre y desearían tenerlo junto a ellos. Sus palabras me hicieron entrar en razón, tal vez sea hora de hablar con él.
—Tienes razón— dije aún pensando en mi padre.
En ese momento, mi celular comienza a sonar, observo la pantalla del mismo y era mi padre.
—Daff, ¿Por qué demoran tanto?
—lo siento, Eddie se quedó con un niño jugando al football y..
—los iré a buscar, ¿Dónde están?
—no es necesario que vengas
—si lo es, ahora dime
—estamos en una plaza, en frente de…
Joe notó mi falta de ubicación y me dice —dile que en la plaza D— y sonrió.
—en la plaza D
—ya voy
Y finalizó la llamada. Estaba sorprendida de que Joe sepa cosas de mi padre, creo que lo conoce más que yo.
—Bueno, creo que debo irme— Y me levanté del pasto.
—esperaré a que llegue tu padre, quiero saludarlo.
—aún sigo sin creer tu buen trato con él—
—eso, ¿es algo positivo o negativo?
—depende, creo que positivo, no lo sé, ¿Por qué me lo preguntas? —
—por nada, no te preocupes.
En ese momento llega mi padre en su patrullero y nos toca bocina. Me dirigí junto a Joe en busca de nuestros hermanos y nos fuimos hacia el vehículo.
—Joe, ¿Cómo has estado? — dijo mi padre sonriendo.
—bien ¿y usted Hugh? —
—también, suban al auto que los llevo a su casa. Y sonrió.
Era amable mi padre, es decir, siempre lo fue con la gente, sólo que mi madre vive hablando mal de él y, a pesar de que eso me daña intensamente, me he acostumbrado a ver a mi padre como un mounstro, aunque realmente no lo sea.
En el camino, fuimos hablando animadamente, hace mucho que no tenía una charla tan amena con mi padre, es decir, estos últimos tres años eran muy frías nuestras charlas, además de que eran por teléfono. Creo que Joe es quien hace que la charla sea así, no sé porque, pero lo veo así.
Finalmente, llegamos a una hermosa casa, muy grande en verdad, pero no era de esas casas ultra modernas, parecía más amable y acogedora.
Joe y su hermano, Franklin, se despidieron de nosotros y escuché como claramente mi padre les dijo —nos vemos en la cena— ¿eso significaría que lo volvería a ver? No es que me emocione volver a verlo, tal vez un poco, pero sólo es porque el chico me recuerda a algo o a alguien, aún no lo sé, pero tengo la intriga de saber por qué el rostro de Joe me es tan familiar.
— ¿Qué te pareció Joe?
—es amable, no lo sé padre, recién lo conozco—
—me gusta para ti. Y continuó conduciendo.
No puedo creerlo, mi padre diciendo eso, es decir, siempre fue un padre protector, demasiado para mi gusto, y ahora dice estas cosas, no lo comprendo, simplemente, no lo comprendo.
Llegamos a casa, y Sam se encontraba en el sillón mirando televisión. Yo me senté junto a él y esperé a que mi padre se fuera a la cocina para comenzar mi psicoanálisis.
— ¿Cómo te ha ido? — pregunté guiñándole un ojo.
—mal, es muy… egocéntrica, sinceramente, no es lo que busco en una chica.
—te entiendo Sammy, somos gemelos ¿no? — y lo abracé, sabía lo mal que se sentía, es normal en un adolescente, como él o como yo, sentir esto.
—gracias Daff, eres la mejor.
—de nada Sam, para eso estoy, y sabes… la vida es larga, habrán tantas chicas en tu vida, que siquiera vas a recordar esto— volví a abrazarlo.
—voy a buscar algo para beber y vemos una película, ¿te parece? —
—la mejor idea que pudiste tener. Y sonreí.
Sam se fue a la cocina y yo me quedé mirando televisión, hasta que se abre la gran puerta de madera.
comment?
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