Chapter 4#
—Daff, mira con quien me reencontré— y entró junto a Steve un chico alto, de ojos verdes, muy hermosos en verdad, y de cabello ondulado.
—Kevin. Exclamé asombrada de lo cambiado que estaba.
Él me sonrió y me abrazó, hace mucho tiempo que no sabía mucho del paradero de este chico, era como un hermano más en la familia.
—hola Daphne, ¿Cómo has estado?
—bien, ¿y tu? Es increíble lo mucho que has cambiado—
Así entablé una conversación junto a él y Stevie, hablando de nuestras vidas en estos últimos tres años, Sam llegó con la película y la jarra de jugo en sus manos. Saludó a Kevin con un fuerte abrazo y se añadió a la conversación rápidamente.
Luego de la agradable charla, Sam puso el DVD y comenzamos a ver la película, Eddie y mi padre se sentaron en el sillón junto a nosotros para mirarla junto a nosotros.
—Daff, tu celular— dijo Eddie sonriendo y me entregó el aparato electrónico.
Miré la pantalla de este y era un mensaje de George: “D, mañana iré con mis padres cerca de Portland, seguramente estaré de visita”.
Estaba muy feliz con la noticia de mi amigo, digamos que aquí estoy sin amigos, mis amigas ya no son las de antes, me di cuenta de lo que realmente son. Así que, iba a necesitar mucho su compañía.
Sonreí ampliamente al ver el mensaje y le respondí rápido: “G, no sabes de lo que me salvas, te esperaré con muchas ansias”. Ese era nuestro código para hablarnos, utilizábamos las letras iniciales de nuestros nombres, además, no gastaríamos tantos caracteres.
— ¿Quién era? — preguntó mi padre desconfiando.
—George, vendrá mañana o tal vez pasado de visita. Y continué viendo la película.
Mi padre conocía a George, se llevaban bastante bien, es decir, siempre lo trató como a su hijo, como suele hacer con todos nuestros amigos.
Finalmente, Kevin se fue a su casa, no entiendo para que, si en menos de dos horas volvería junto a su familia para cenar. En fin, fui al baño a tomar una ducha y me vestí con unos jeans ajustados en la parte de abajo, muchos los llaman ‘pitillos o chupines’, una remera y mi sweater con un escote en V de color gris, en mis pies mis viejas converse negras, hace más de dos años que las tengo.
Tiempo después sonó el timbre, yo me encontraba junto a Stevie buscando a Eddie, el pequeño tiene la costumbre de esconderse con la intención de no ser encontrado por un largo tiempo.
—Ed, ya es suficiente, ¿Dónde te has metido? —
El niño salió de bajo del sillón y murmuró con un gran enojo —hasta un pez es más divertido que ustedes, me voy— y se dirigió a la habitación.
Fui con mi hermano a recibir a la familia Jonas, aunque extrañamente faltaba un integrante.
— ¿y Nick? — preguntó Sam algo motivado.
—no ha podido venir, tenía una cena con sus amigos de aquí. Dijo la madre, Denisse.
Como olvidar a Nicholas Jerry Jonas, se encargaba de pelearme todo el día a toda hora, era algo irritante, aunque admito que en su momento fue uno de los chicos que me gustaban, pero eso ya es parte del pasado, hace más de tres años que no lo veo, seguramente ni me recuerda.
Antes de cenar estuvimos hablando en el living, aún seguía con el misterio que Joe traía, lo había visto antes, eso era algo lógico, pero siento que es algo mas allá de eso.
—Daphne Emily Routh, ¿Qué has hecho con los víveres que debías comprar? — dijo mi padre enfadado.
—de eso se encargaba Ed.
—OH-OH— exclamó el pequeño mientras tapaba sus ojos.
—Eddie, ¿todavía no sabes que la mantequilla debe conservarse en la heladera? —
—los siento, lo olvidé. Y puso su cara de niño tierno, odiaba como conseguía las cosas con esa cara.
—no te preocupes, iré a algún almacén a comprar. Dije mientras me levantaba del sillón.
—el almacén mas cercano que puede estar abierto está a tres kilómetros, Joe ¿Por qué no la alcanzas en el auto? — dijo su padre dándole las llaves del vehículo.
—Por supuesto— y sonrió.
Posteriormente, salimos de casa y nos subimos al auto de sus padres, parecía mucho más grande por dentro.
—dime Emily, ¿Dónde vamos? — bromeó.
—Sabes, no me molesta que me llamen Emily, y no sé, tú conoces más que yo.
—de acuerdo iremos al supermercado más cercano.
Puso en marcha el auto y partimos al dichoso supermercado, durante el tramo a nuestro destino, miré a Joe con mucha más dedicación, algo en él me era tan atractivo y conocido al mismo tiempo, insistiría con lo mismo hasta saber el porqué de mi gran duda, esa duda que me estuvo consumiendo durante toda la tarde.
En un abrir y cerrar de ojos, Joe se encontraba abriendo mi puerta, me resultó muy extraño que lo haga, es decir, lo hombres tanto como las mujeres han perdido muchos de los modales que se utilizaban, es como si la cortesía desapareciera completamente. Antes de cerrar la puerta, pude notar como el cielo se oscurecía con un tono más grisáceo, estaba segura de que llovería.
—entonces, ¿sólo compraremos la mantequilla?, preguntó Joe al ingresar al supermercado.
—y también bebidas—
—de acuerdo—
Finalmente, compramos las cosas, y regresamos al auto, pero sorpresivamente, se larga a llover. Adoraba la lluvia, creo que no hay mejor fenómeno meteorológico, aunque la nieve también se encuentra entre mis favoritas.
Me quedé observando la lluvia, como un niño mirando al juguete de sus sueños. Luego dirigí mi vista hacia Joe, quien tenía su mirada en mí y automáticamente, mis mejillas comenzaron a enrojecerse, volví a mirarlo y esta vez él se encontraba mirando el cielo. Sin temor alguno, me acerqué a él con una sonrisa que se articuló sola.
—Te gusta la lluvia, ¿verdad Emily?—. Colocó su brazo alrededor de mis hombros, fue algo que me tomó de sorpresa, pero jamás podré decir que me desagradó.
—así es, espero que dure por mucho—. Y continué con mi mirada hacia el cielo, y recordé que mi padre nos esperaría con los víveres.
comment?
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