Chapter 2#
—Daff, ¿puedo hablar contigo?, preguntó mi hermano Sam.
¿Qué ocurre hermano? — sonreí mientras apagaba el ordenador.
Él se sentó al lado mío, lo notaba algo nervioso.
—Tengo una cita con una chica y no lo sé, quiero que me aconsejes— yo lo miré sorprendida, ¿Por qué razón me escogería a mi?
—Sabes que soy una chica rara, no creo que te sirva algún consejo, pero improvisaré—. Logré que sonriera y se sienta más cómodo conmigo. —A ver, cuéntame todo— y me acomodé en mi cama para escucharlo atentamente.
—Bueno, se llama Helen, era una compañera de la escuela, nos mantuvimos en contacto pero, hace mucho que no la veo y tengo miedo de pensar que ella cambió y sufrir del simple hecho de que no me guste y lastimarla— y miró hacia abajo demostrando su pena.
—Me parece, que desde un principio, hubiesen planeado un reencuentro sin la intensión de ir más allá que una amistad, pero la gente no cambia siempre somos lo que somos, sólo que en momentos no dejamos ver realmente quienes somos, ¿entiendes? — e intenté animarlo. Aunque sigo pensando que esto de las citas sin saber con quien, es una mala idea.
—Te entiendo, pero es— Suspiró, —es complicado.
¿Es esa niña que fue tu novia? —
Y la recordé, era muy extrovertida, hablaba con quien sea, donde sea, siempre tenía algo para comentar, muy irritante para mi gusto.
—así es, sabes que siempre la quise. Dijo orgulloso de seguir enamorado de ella.
—Lo sé, pero Sam, eres muy joven para enamorarte así— y reí. —esta chica, seguro será una de las muchas en tu vida— él comenzaba a mirarme mal por mi comentario, aunque estaba en lo cierto.
—Tengo la misma edad que tu— Añadió en su defensa.
—Yo jamás dije que yo estaba en edad de enamorarme, nunca lo he hecho y espero que siga con esto por mucho tiempo— y sonreí.
— ¿crees que no necesitas a alguien? Todo el mundo necesita a alguien.
—Para eso te tengo a ti, a Eddie, a Stevie y a mis amigos, no necesito una pareja para ser feliz o sentirme ‘completa’ — exclamé con seguridad.
—enamorarse es gratis. Dijo animadamente y logró que riera.
—Leer también lo es, y sin embargo no muchos lo hacen— me defendí con lo que más aprecio.
— ¡estás loca Daphne! — y se paró de mi cama. —va a ser mejor que vallas a dormir. Y besó mi frente. —hasta mañana.
—Hasta mañana Sam— me metí entre las sábanas de mi cama y comenzó mi sueño…
Me encontraba en esa gran librería, de nuevo, buscaba algo en una gran estantería de las muchas que había en el lugar. Finalmente encuentro lo que buscaba, un libro que aparentaba ser viejo; logro tomarlo y al tenerlo en mis manos, sonreí.
—Hace 5 minutos que intento despertarte, acompáñame al almacén— gritó mi hermano menor mientras me desprendía de mis sabanas.
—De acuerdo— todavía pensaba en esa librería, en aquel libro, ‘¿Por qué tengo estos sueños?’ me preguntaba a mi misma una y otra vez.
Me aseé y me vestí con unos viejos jeans, un sweater negro y mi saco gris. Luego de varias cuadras, llegamos al centro de la ciudad donde divisamos el gran almacén, desde que tengo memoria que vamos allí.
—Miren quienes están aquí— expresó sorprendido Phill, el dueño del almacén.
—Hola señor Nichols, hace mucho que no lo veíamos—
Phill es una de esas personas que desde que los conoces, con el paso de los años notas que sigue igual, es un señor un poco adulto, alrededor de los 65 años. Sus anteojos y su barba, me recordaban mucho a Dumbuldore, el director de Hogwarts, así es, soy fan de Harry Potter.
—me alegra mucho ver a los hermanos Routh de nuevo, ¿Qué se les ofrece? — sonaba amable, en realidad, es amable.
—necesitamos una docena de huevos, tres botellas de leche, un paquete de harina y manteca. Dijo mi hermano mientras leía de su lista.
—Muy bien— y se apartó en busca de nuestros víveres.
Finalmente, volvió con ellos, nos despedimos de él y caminamos regreso a casa.
— ¿no tienes ganas de saber de lo que te has perdido en estos 3 años? — preguntó mi hermano con una sonrisa de no confiar.
—me intriga mucho.
— ¿Qué esperamos? Recorramos la ciudad— y comenzamos a recorrer las calles de Portland, era hermoso, no te tenías que preocupar por nada, aquí un robo es algo que casi ni se escucha, es muy unida la ciudad, lo que hace que todos se defiendan mutuamente. Eso es algo que no consigues en Boston, a pesar de que el alcohol, drogas, tabaco, secuestros, violaciones, robos, entre otras palabras, sea normal escucharlas allí; la cantidad de delitos como estos se han reducido con el paso de los años en Boston, aunque no del todo.
—Daffy, ¿Por qué no vamos a esa plaza? — y la señaló con su dedo índice.
—de acuerdo, pero no por mucho, se nos va a derretir la manteca y Stevie nos matará.
— ¿Por qué siempre te preocupas por todo? —, Era cierto, siempre lo hago.
—porque si no lo hago yo, nadie lo hace.
—Debo conseguirte un novio, urgente— y comenzó a ver a los chicos que había en la plaza.
—Ni lo pienses.
—Ese parece ser bueno— y lo señaló.
—Eddie! Es de mala educación señalar— bajé su brazo y observé al chico, tenía algo que no otros tenían, y me resultaba algo conocido su rostro.
— ¿te gusta? ¿Quieres hablar con él?, y se levantó del césped.
—Ed, te mataré, no hagas nada, sólo, quédate aquí ¿si? —
—de acuerdo, ahora es él el que se acerca.
comment?
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